Para este tipo de mampostería concertada, las piedras que se emplean se han labrado por todas sus caras en formas poligonales o sin líneas que marquen la horizontalidad o verticalidad de las piezas, con el objetivo de conseguir superficies sensiblemente planas. Además, las piedras que se emplean aquí deben contar con las características adecuadas para su deformación, normalmente tienen un espesor superior a los 10 centímetros.
La idea de este tipo de mampostería es trabajar las piedras hasta quitarles todas las partes delgadas o débiles, devastándolas hasta conseguir formas más o menos regulares. Una vez que se tiene esto, se van colocando las piedras en el orden que indican los planos o las indicaciones que señale el maestro de la obra.
Se debe tomar en cuenta que las piedras van colocadas en sentido horizontal, para mantener firme el soporte o la presión que se ejercerá sobre el muro. Es indispensable saber que entre cada piedra debe existir una separación de 3 centímetros, zona donde se colocará el mortero:
Un producto de larga vida útil que evita el desprendimiento o descaramiento de pintura en los acabados y reduce los efectos de la humedad
En el sector de la construcción se le conoce como “junta” a este espacio, dato que te servirá como referencia para próximos artículos.
¡Ojo! Recuerda que para todo tipo de mampostería se debe mantener hidratada la obra, para que la adherencia del producto se lleve a cabo de la mejor manera, acción que se debe realizar previo, durante y posterior a la aplicación de mortero. También es importante no mojar de más el espacio de trabajo, porque contrario a beneficiar la construcción, se afectará toda la obra.